domingo, 24 de abril de 2011

Los bu-jutsu a mano desnuda

(extr. de "El Blanco Invisible", de Pascal Faulliot)

Cuando un hombre es desarmado en el curso de un combate, su única suerte de sobrevivir reside en su habilidad para utilizar sus armas naturales, es decir, las de su cuerpo.
El JIU-JUTSU, o el arte de la flexibilidad, es un método de combate a mano desnuda que reposa sobre el principio de no-resistencia. Este arte utiliza sobre todo técnicas que permiten utilizar los movimientos del adversario para ponerle fuera de combate. Método muy completo, el jiu-jitsu (o jiu-jutsu) utiliza todo el arsenal del cuerpo: desviaciones, proyecciones, barridos, golpes, llaves y estrangulamientos. El Judô deportivo surgió de él pero se alejó completamente. La puesta a punto del Judô por Jigoro Kano a comienzos del siglo no es más que su vago reflejo, empobrecido y mutilado.
AIKI-JUTSU significa Arte de la armonización de las energías. Muy próximo al jiu-jitsu en su técnica, este arte marcial no fue tan popular ya que era enseñado secretamente en el seno de ciertas familias de la nobleza guerrera. La familia Takeda fue una de sus depositarias. Fue sólo a comienzos del siglo XX que el último sobreviviente de la línea, Takeda Sokaku, aceptó divulgar un poco de esta enseñanza. Ueshiba Morihei fue aceptado entre el número de alumnos y se inspiró ampliamente en este Arte para crear el Aikidô, arte marcial centrado sobre la no-violencia y desprovisto de toda técnica ofensiva.
Las artes de combate de origen chino también se extendieron por el Japón. Se les llama kempo. El KARATE es el más célebre de estos kempo. Karate significa en japonés “mano vacía”.
En el archipiélago de Ryu-Kyu, en el sur del Japón, la isla de Okinawa pasó al siglo XV bajo la dominación china. Los ocupantes prohibieron a la población indígena la posesión de armas. Lejos de resignarse, el pueblo de okinawa desarrolló clandestinamente un arte marcial derivado del kempo chino: el tode o “mano de China”. Este arte fue introducido principalmente por monjes chinos, como lo testimonian cierto número de katas: un kata proviene del jion-ji, antiguo templo budista. El estilo Shorin-ryu evoca explícitamente su relación con el templo de Shaolin. La prohibición fue mantenida cuando en el siglo XVII Okinawa fue ocupada por un señor japonés. Practicada cada día más, siempre durante la noche, en secreto, el arte marcial local comenzó a ser conocido con el nombre de Okinawa-te. En el siglo XX, Funakoshi Gichin la introdujo en el resto del Japón. Entonces decidió llamarla “Karate-dô”, la Vía de la mano vacía, con el fin de remarcar su pertenencia al budô. La palabra kara (vacía) no fue elegida solamente para señalar el carácter de combate a mano desnuda de este arte, sino sobre todo por su significación moral y religiosa. Kara se refiere también al “vacío de toda intención agresiva” y evoca la experiencia Zen del “vacío”.
Esto parece estar lejos de la reputación de violencia que actualmente tiene el karate. Sus técnicas son en efecto, temibles, ya que están especializadas en los atemi los golpes sobre los puntos vitales con la ayuda de las manos, de los pies, de los codos y de las rodillas.
Si no es practicada en su óptica tradicional de arte de defensa y como Vía, el karate, separado del dô, degenera fácilmente en un boxeo peligroso que en ese momento no tiene ya ninguna relación con el Karate-dô, que fue practicado por Funakoshi Gichin hasta el momento de su muerte, a los ochenta y nueve años.

No hay comentarios:

Publicar un comentario