domingo, 29 de abril de 2012

sábado, 21 de abril de 2012

Guerreros...

La frase de este jefe sioux hace pensar de inmediato en el Camino del Guerrero, presente en la práctica de las artes marciales... Llamativa coincidencia con otros maestros orientales...
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“Los guerreros no son los que pensamos como guerreros. El guerrero no es alguien que lucha, porque nadie tiene el derecho de tomar otra vida. El guerrero, para nosotros, es uno que se sacrifica por el bien de los demás.

Su tarea es cuidar de los ancianos, los indefensos, aquellos que no pueden proveerse a sí mismos, y sobre todo, los niños: el futuro de la humanidad.”

- Toro Sentado

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miércoles, 18 de abril de 2012

La Práctica del Aikido


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Desde sus comienzos,  en el aikido prefirió no limitar a sus alumnos con demasiadas reglas y normas.  Se sentía que no eran necesarias porque los alumnos  venían al dojo por propia iniciativa, y la mayoría buscaba algún objetivo  a través del entrenamiento en aikido. Por tanto, se podía esperar  de ellos que observaran el modo correcto de comportarse.

Esta actitud básica defendía el principio de no rehusar  nunca la entrada a nadie que deseara venir y de no acosar nunca a aquellos que se marchaban.  Los que habían elegido venir desearían observar naturalmente  la etiqueta del dojo, y los que se iban no tendrían necesidad de sus normas y reglas.  Más que atar innecesariamente a los alumnos,  la tendencia era dejar que los acontecimientos  tomaran su curso natural. Una razón para recalcar lo que era natural, era el hecho de que cuando el Fundador fue instado,  por primera vez, a abrir un dojo de aikido,  sus alumnos originales eran hombres de sentido común,  maduros, y de tal experiencia que eran líderes reconocidos  en sus campos. Siendo gente con un gran sentido de la responsabilidad y del decoro, no parecía existir ninguna razón para someterlos  a códigos de comportamiento en el dojo. El Fundador no aceptaba a cualquiera; entrevistaba personalmente a cada uno y era muy selectivo.  Ningún factor externo podía influir en la elección  de sus alumnos, y una vez que se permitía a una persona entrar  en el dojo, éste se topaba con el riguroso programa de entrenamiento. En cierto sentido, debido a la exigente disciplina que se requiere para practicar aikido,  los alumnos, aunque no estaban atados por normas y reglas, adquirían una carga mucho más pesada; pero la aceptaban de buena gana.

Pronto, y debido al incremento del número de alumnos,  surgieron peticiones de reglas para el dojo. En una ocasión, en la que los alumnos de más edad  fueron a ver al Fundador para pedírselas, éste sonrió y dijo: «¡Bien. Parece que los tiempos han cambiado!»

Entonces rápidamente escribió los siguientes seis preceptos y se los dio a sus alumnos. Dichos preceptos fueron conocidos como las «Advertencias en la Práctica del Aikido».

1. El aikido decide la vida o la muerte en un sólo golpe; así, los alumnos deben seguir cuidadosamente la enseñanza del instructor y no competir para ver quién es el más fuerte.

2. El aikido es la vía que enseña cómo debe uno actuar con varios enemigos.  Los alumnos deben entrenarse para estar alertas no sólo de frente, sino por todos los lados y por la espalda.

3. El entrenamiento debería efectuarse siempre en un ambiente agradable y festivo.

4. El instructor enseña sólo un pequeño aspecto del arte.  Sus versátiles aplicaciones deben ser descubiertas por cada alumno a través de la práctica y del entrenamiento incesante.

5. En la práctica diaria comienza primero por mover tu cuerpo y progresa luego hasta una práctica más intensiva.  Nunca fuerces nada de forma antinatural o irracional.  Si se sigue esta norma, ni siquiera los ancianos se harán daño y podréis entrenar en un ambiente agradable y alegre.

6. El propósito del aikido es entrenar la mente  y el cuerpo y crear gente sincera y cabal. Ya que todas las técnicas han de transmitirse persona a persona,  no las reveles fortuitamente a otros, porque esto podría conducir a que fueran utilizadas por rufianes.

Ya que estas normas fueron escritas alrededor de 1935, parte de su lenguaje parece un tanto arcaico, pero sus puntos principales son válidos hoy en día. Son, en resumen:

1. El aikido correcto no puede llegar a dominarse si uno no sigue estrictamente la enseñanza del instructor.

2. El aikido como arte marcial se completa si estamos alertas a todo lo que sucede a nuestro alrededor y no dejamos ninguna apertura vulnerable (suki).

3. La práctica se convierte en alegre y agradable una vez que uno ha entrenado lo suficiente como para que el dolor no le moleste.

4. No te quedes satisfecho sólo con lo que te han enseñado en el dojo . Debes constantemente digerir, experimentar y desarrollar lo que has aprendido.

5. En la práctica, uno no debería nunca forzar las cosas de manera innatural o irracional, sino que debería emprender el entrenamiento adecuado a su cuerpo, condición física y edad.

6. El propósito del aikido es desarrollar el verdadero ser humano. No debería utilizarse para exhibir el ego.

Estos puntos son esenciales para la práctica del aikido y todavía se mantienen en el Hombu Dojo. Mucha gente aplaudió especialmente el tercer artículo: «El entrenamiento debería efectuarse en una ambiente agradable y festivo.»

Un estereotipo común en las artes marciales es del tipo duro y rudo, con andares fanfarrones, pero la exhibición de bravuconería evidencia claramente la ignorancia del auténtico budo, y, de hecho, es un intento infantil de ocultar una falta de confianza.

Los que conocen auténticamente el budo tienen modales relajados, incluso dan la impresión de ser suaves y gentiles. Aquellos que tienen confianza en el budo nunca fanfarronean  ni hacen alardes, y su comportamiento siempre es agradable  y alegre.  Exteriormente manifiestan delicadeza;  interiormente poseen una gran fuerza. En la vida diaria son modestos y sin pretensiones, y sus actos son naturales, nunca forzados. Se muestran tal como son, viviendo la vida natural y espontáneamente.  Este es el retrato del verdadero alumno de artes marciales.  Cuando gente así se reúne para practicar aikido,  el ambiente es en verdad agradable y alegre.


Advertencias en la práctica de Aikido
Kisshomru Ueshiba 1921-1999

Fragmento del Espíritu del Aikido: “Advertencias en la Práctica del Aikido”

martes, 17 de abril de 2012

Cuando dobles tu Hakama

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Y cuando dobles tu Hakama piensa que cada pliegue simboliza esto:
義 -Gi – Rectitud
勇- Yuu – Coraje
仁- Jin - Benevolencia
礼- Rei – Respeto
誠 – Makoto – Honestidad, Sinceridad absoluta
名誉「名譽」 – Meiyo – Honor
忠- Chuu – Lealtad


義 -Gi – Rectitud
(decisiones correctas)

Sé honrado en tus tratos con todo el mundo. Cree en la justicia, pero no en la que emana de los demás, sino en la tuya propia. Para un auténtico samurai  no existen las tonalidades de gris en lo que se refiere  a honradez y justicia. Sólo existe lo correcto y lo incorrecto.

勇- Yuu – Coraje

Álzate sobre las masas de gente que temen actuar. Ocultarse como una tortuga en su caparazón no es vivir. Un samurai debe tener valor heroico. Es absolutamente arriesgado. Es peligroso. Es vivir la vida de forma plena, completa, maravillosa. El coraje heroico no es ciego. Es inteligente y fuerte. Reemplaza el miedo  por el respeto y la precaución.

仁- Jin - Benevolencia

Mediante el entrenamiento intenso el samurai se convierte en rápido y fuerte. No es como el resto de los hombres. Desarrolla un poder que debe ser usado en bien de todos.  Tiene compasión. Ayuda a sus compañeros en cualquier oportunidad. Si la oportunidad no surge, se sale de su camino para encontrarla.

礼- Rei – Respeto

Los samurai no tienen motivos para ser crueles. No necesitan demostrar su fuerza. Un samurai es cortés incluso con sus enemigos. Sin esta muestra directa de respeto no somos mejores que los animales. Un samurai recibe respeto no solo por su fiereza en la batalla, sino también por su manera de tratar a los demás. La auténtica fuerza interior del samurai se vuelve evidente en tiempos de apuros.

誠 – Makoto – Honestidad, Sinceridad absoluta

Cuando un samurai dice que hará algo, es como si ya estuviera hecho. Nada en esta tierra lo detendrá en la realización de lo que ha dicho que hará. No ha de “dar su palabra” no ha de “prometer” el simple hecho de hablar ha puesto en movimiento el acto de hacer. Hablar y hacer son la misma acción.

名誉「名譽」 – Meiyo – Honor

El auténtico samurai solo tiene un juez de su propio honor, y es él mismo. Las decisiones que tomas y cómo las llevas a cabo son un reflejo de quién eres en realidad. No puedes ocultarte de ti mismo.

忠- Chuu – Lealtad

Haber hecho o dicho “algo”, significa que ese “algo” le pertenece. Es responsable de ello y de todas las consecuencias que le sigan. Un samurai es intensamente leal a aquellos bajo su cuidado. Para aquellos de los que es responsable, permanece fieramente fiel. Las palabras de un hombre son como sus huellas; puedes seguirlas donde quiera que él vaya

Credo Samurai – 7 reglas del Bushido