Existe una historia que refleja el sentido de las artes marciales. Es una parábola acerca del Do (Camino) y un hombre insignificante.
Un artista marcial preguntaba a su Sensei (el Maestro, que ha recorrido el Camino): ¿Cuál es la diferencia entre un hombre del Do y un hombre insignificante?
El Sensei respondió: "Cuando el hombre insignificante recibe el cinturón negro primer Dan, corre rápidamente a su casa gritando a todos el hecho. Después de recibir su segundo Dan, escala el techo de su casa, y lo grita a todos. Al obtener el tercer Dan, recorrerá la ciudad contándoselo a cuantas personas encuentre."
El Sensei continuó: "Un hombre del Do que recibe su primer Dan, inclinará su cabeza en señal de gratitud; después de recibir su segundo Dan, inclinará su cabeza y sus hombros; y al llegar al tercer Dan, se inclinará hasta la cintura, y en la calle, caminará junto a la pared, para pasar desapercibido. Cuanto más grande sea la experiencia, habilidad y potencia, mayor será también su prudencia y humildad".
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Se nota cuando alguien ensaya técnicas para "ser visto desde afuera", o si recorre un Camino para conocerse internamente, profundamente....
Si se reconoce la pequeñez propia, puede descubrirse la Verdad, lo Trascendente....